ACERCA DE FRAMUZ

Historia de FRAMUZ

Antes de saber que era barbero, ya lo era.
De niño iba por el barrio ofreciéndole a los amigos unas líneas, un arreglo de cejas, lo que fuera. Sin escuela. Sin herramientas. Solo con algo que todavía no sabía nombrar.
Fue en el servicio militar donde todo cambió. La necesidad de mejorar la vida convirtió una costumbre en una decisión. Un amigo llamado Alejandro Hernández creyó en mí antes de que yo lo hiciera. Me recomendó como relevo al barbero del batallón. Ahí comenzó todo.

 

Artecorte lo cambió todo.
Antes de llegar a esa academia comunitaria en Cuba, creía que sabía suficiente. Artecorte me enseñó que no sabía nada — y eso fue el mejor regalo que recibí en mi vida.
Ahí no solo aprendí el oficio. Aprendí el respeto que merece. Vi cómo personas que dominaban su arte lo regalaban sin condiciones, con un solo propósito: que un día sus alumnos pudiéramos devolver lo mismo.
Ojalá más personas replicaran ese sistema. Ayuda a muchas personas hoy día. Yo soy un ejemplo vivo.

 

Luego vino Estados Unidos.
Como todo emigrante, empecé desde cero. Fue mi maestro Gilberto Valladares quien me enlazó con Manuel Becerra, el barbero que ejercía en la misma barbería donde trabajo hoy. Estudié un año en Futura Career Institute, saqué mi licencia en Florida, me presenté al board — y gracias a Dios lo pasé a la primera.

 

FRAMUZ nació de todo eso.
El nombre viene de mí — Frank Fernandez Lemus. Fra de Frank, mu de Lemus, z de Fernández.
Pero la razón de existir viene de algo más profundo. Framuz es la forma en que devuelvo lo que una vez se me fue dado.
No es una revista de consejos. No es contenido de barbería. Es un archivo de todo lo que el oficio enseña cuando nadie te está mirando — sobre la confianza, el silencio, el peso de sostener a otros, y la dignidad de un trabajo hecho en serio.

 

¿A quién le habla Framuz?
A dos personas que en realidad son la misma.
Al joven que cree que ya lo sabe todo.
Y al que un día entiende que lo más valioso que puede hacer es devolver lo que recibió.
Si alguno de los dos te suena familiar — este es tu lugar.

 

FRAMUZ. Textos nacidos desde la silla.

Miami Beach, Florida..